Es interesante ver la forma en que las personas romantizamos la naturaleza: las propagandas de shampoo nos muestran bosques perfectos con pájaros de colores, frutos y mariposas, ignorando que, si ampliamos el zoom, veremos toda clase de insectos, arácnidos y roedores que harían gritar a más de uno; los movimientos “fitness” nos insisten en que debemos comer sólo lo natural, ignorando convenientemente que el arsénico y el cianuro son tan naturales como la lechuga y el tomate.

Lo mismo pasa en el Derecho. Se denomina “Derecho natural” aquel que existe independientemente de la legislación y de la sociedad y que, por tanto, aplica para toda la humanidad. Toda la teoría de los derechos humanos se basa en el natural: tenemos derecho a la vida, a la libertad y a todos los demás que ya conocemos no porque la ley lo diga, sino por nuestra simple condición humana.

No obstante, quien conozca la naturaleza sabrá que no hay nada menos natural que el derecho natural.

Los seres vivos -y no me estoy limitando a los animales sino que incluyo a todas las formas de vida- no respetan ninguna clase de norma suprema. Cualquier conducta que podamos llegar a considerar amoral muy probablemente está siendo practicada en este preciso momento por algún organismo en la tierra: ¿Violaciones grupales? Los machos del pato rabudo son maestros de este delito, llegando incluso a matar a la hembra durante la faena; ¿Incesto practicado por una madre con sus hijos varones? Cientos de haplodiploides levantan la mano; ¿Asesinato de niños inocentes? Los leones son expertos; ¿Consumo de drogas alucinógenas con fines recreativos? Los delfines deliberadamente mastican peces globo (venenosos, por cierto) con el fin de drogarse… Incluso se lo turnan entre los miembros del grupo -como adolescentes humanos con sus porros-.

En el mundo natural no existen los valores ni, mucho menos, los derechos. Por eso, cada vez que alguien utilice la naturaleza para explicar un argumento moral, por favor recuerde que todo acto de decencia que llega a existir en el mundo salvaje es permanentemente ultrajado por otros cien que, en nuestra visión antropocentrista, repudiaríamos.

¿Te gustó el articulo?

Compártelo con tus amigos

LER MÁS NOTICIAS

CONTACTO

Carrera 19 # 36 - 20, oficina 608, Edificio Cámara de Comercio, Bucaramanga, Santander, Colombia

contacto@castrortizgomez.com

(57) 3005526311 / (7) 6334005

Síganos en:

Al hacer clic en el siguiente botón, declara que ha leído los términos y condiciones y el aviso de privacidad del portal, y que las acepta en su totalidad